Phil Bishop

Dr. Phil Bishop, Copresidente IUCN SSC ASG, Científico Jefe de la Alianza de Supervivencia de Anfibios y Profesor de Zoología en la Universidad de Otago, Nueva Zelanda

La gente a menudo me pregunta «¿Por qué ranas?», y esta ha sido una pregunta extremadamente difícil de responder. He sido un apasionado de los anfibios desde que puedo recordar, no sé por qué, simplemente amo a los anfibios, ¡especialmente a los sapos! Cuando recuerdo mi niñez hace más de medio siglo, recuerdo haber encontrado mi primer anfibio, era una hermosa hembra de sapo común (Bufo bufo) de color rojo ladrillo. Yo tenía cuatro o cinco años en ese momento, y ella simplemente se sentó pacientemente, llenando mi pequeña mano, sonriéndome, ¡desde ese momento en adelante me enganché!!

Phil Bishop
 

Al igual que muchos conservacionistas de anfibios, terminé con un jardín lleno de ranas, sapos, tritones y serpientes y mi camino estaba listo para convertirme en un herpetólogo. Estudié zoología en la Universidad de Cardiff y obtuve una maestría en medicina tropical y parasitología. Sin embargo, cerca del final de mi Maestría mi supervisor, un eminente parasitólogo, me dió buenos consejos, entró en mi laboratorio (que albergaba treinta y dos especies de anfibios en veinte acuarios diferentes, ninguno de los cuales eran relevantes para mi tesis) y dijo «¡Creo que deberías estar trabajando en anfibios!». Por lo tanto, tomé su consejo y tuve la suerte de obtener una beca de doctorado para estudiar comunicación y comportamiento social de anuros bajo la tutela del Prof. Neville Passmore en Sudáfrica. Ir a Sudáfrica para estudiar ranas me hizo sentir como un niño en una tienda de dulces, tantas ranas y sapos increíbles, hermosos colores y sonidos, tantos comportamientos extraños y maravillosos, un lugar fantástico para ser el estudio de los anfibios.

Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para salvar a los anfibios, debemos trabajar arduamente para protegerlos, como si nuestras vidas dependieran de ellos, ¡porque así es!

Hacia el final de mi tesis doctoral tuve la suerte de poder asistir al Primer Congreso Mundial de Herpetología y por supuesto que fue en esta conferencia que empezamos a darnos cuenta de que la disminución de anfibios globales estaba muy avanzada y necesitábamos preocuparnos. A mi regreso a Sudáfrica, sentí que estábamos en una buena posición ya que no había evidencia de ninguna disminución, pero también sentí que era muy importante tomar una foto instantánea a tiempo y realizar un inventario de la cantidad de especies que teníamos, donde vivían y cómo estaban. Entonces, comencé el Proyecto Atlas de Ranas de Suráfrica y traté de convencer a todos los observadores de aves, los 4×4, que el ‘avistamiento de aves’ era antiguo y que si realmente querían ser geniales, ¡deberían ir a ”ranear” y llevar sus grabadoras! Para no hacer el cuento largo, con cientos de voluntarios y grabaciones, tomó diez años para completar el libro “Atlas y Libro Rojo de datos de las ranas de Sudáfrica, Lesotho y Swazilandia”, que proporciona la distribución y la estado exacto de la población de cada especie de rana en la región del sur de África. Esta fue la primera vez que se intentó un proyecto de ese tipo a un nivel multinacional.

A finales de la década de 1990 me mudé a Nueva Zelanda para estudiar las increíblemente inusuales y arcaicas especies de Leiopelma, Nueva Zelanda tiene una gran cantidad de especies inusuales como la tuatara y aves no voladoras como el kiwi y el kakapo y me preocupó cuando llegué por primera vez para ver que las aves atraían todos los fondos de conservación y las ranas, que estaban más amenazadas, parecía que habían sido olvidadas. Entonces, comencé una cruzada para crear conciencia sobre la difícil situación de las ranas nativas de Nueva Zelanda y al hacerlo me involucré cada vez más en la conservación global de anfibios. Llegué a ser muy consciente de que necesitábamos una campaña global y asistí a la reunión de planificación para el Año de la Rana en Rotterdam y luego me convertí en el Embajador del Año de la Ranita en Nueva Zelanda (¡es hora de que tengamos otra campaña como esta!). A medida que se informaban más y más bajas de anfibios, se hacía cada vez más claro que no estábamos ganando la batalla y muchos científicos sintieron que era necesario formar un organismo de coordinación global que supervisara la conservación mundial de anfibios. Con generosas contribuciones financieras de varias instituciones y del difunto George Rabb, em 2011 se formó la Alianza de Supervivencia de Anfibios y fui nombrado Jefe Científico (cargo que aún ocupo hoy). En 2013 también fui nombrado Copresidente (junto con Ariadne Angulo) del Grupo de Especialistas en Anfibios de la CSE de la UICN, y en estos dos puestos me esfuerzo para ayudar a coordinar la conservación mundial de anfibios para asegurar que nuestros hijos, nietos y bisnietos todavía tengan anfibios en sus vidas.

Los anfibios han sido muy amables conmigo, he trabajado en proyectos de conservación de anfibios en muchas partes del mundo, como África, Borneo, Australia, Chile, Madagascar y el Reino Unido y los anfibios me han presentado algunas personas increíbles (algunas de ellas los heroes de mi infancia), como Sir David Attenborough, la Dra. Dame Jane Goodall, Xena la Princesa Guerrera, el Príncipe Carlos y Camilla, y el gran difunto George Rabb.

We must do everything in our power to save amphibians, we should be working hard to protect them – like our lives depend on them, because it does!

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